En medio de la pandemia de coronavirus y la crisis económica que derivó de ella, la situación de los menores más vulnerables se agravaría hacia diciembre de 2020, alcanzando a 7,7 millones de ellos, 700 mil más que hoy. Los números son más dramáticos en los barrios vulnerables, donde se multiplican los casos de COVID-19

 

A través de una video conferencia, UNICEF Argentina dio a conocer su estimación sobre el alcance que la pobreza tendrá en niños, niñas y adolescentes hacia fin de año, que según esta proyección llegaría al 58,6%. Por su parte, la pobreza extrema en diciembre del 2020 sería del 16,3%. En términos de volúmenes de población, esto implicaría que entre 2019 (cuando el porcentaje alcanzó un 53%) y 2020 la cantidad de NNYA pobres pasaría de 7 millones a 7,7 millones; y aquello que están en situación de pobreza extrema, de 1,8 a 2,1 millones, unos 300 mil más.

 

El anuncio complementa una encuesta anterior que la organización divulgó hace un mes. El cálculo se hizo en base a dicho trabajo y a la estimación del Fondo Monetario Internacional sobre el impacto del Covid-19 en la economía argentina, que indica una caída de 5.7 puntos del PBI (la CEPAL la sitúa en 6,3 puntos), similar a la crisis global del 2009, cuando se ubicó en 5,9 puntos, aunque todavía lejos de los 10,9 puntos de desplome en la crisis del 2001/2002. Según las estadísticas, el repunte se vería en el 2021, llevando al PBI hacia fin de año a niveles superiores al 2017, cerca de los 5 puntos, aunque lejos todavía de los mejores años: 91/92 y 2010/11. Por supuesto, siempre y cuando los efectos de la pandemia, como el aislamiento social y la contracción de la economía no se extiendan en el tiempo.

 

 

 

La previsión para el año que viene, que en lo económico tendría un repunte hacia finales del 2021, se trasladaría muy lentamente a la baja del número de quienes sufren más la situación económica derivada de la pandemia de coronavirus, que alcanzaría al 56,5 por ciento de niños, niñas y adolescentes, un número todavía mayor que el mencionado 53 por ciento que había hacia el final del 2019.

 

Además, según el análisis llevado a cabo por UNICEF, los distintos indicadores evidencias las fuertes desigualdades que persisten en nuestro país. La pobreza aumenta significativamente cuando las niñas, niños y adolescentes residen en hogares donde la persona adulta de referencia está desocupada (94,4%), con un trabajo informal (83,9%), con bajo clima educativo (92,9%), migrantes internacionales (70,8%) o cuando la cabeza de la familia es una mujer (67,5%).

 

En estos momentos, donde en la ciudad de Buenos Aires registra 1551 casos positivos de Covid-19 y z fallecidos en zonas vulnerables (sólo ayer se conocieron 141 sobre 226 en toda la ciudad), cuando la vivienda se localiza en una villa o en barrios populares, la pobreza en 2020 alcanzará a 9 de cada 10 niñas y niños.

 

“Los datos nos muestran que el COVID-19 impacta con más fuerza en las poblaciones vulnerables, amplía las brechas de inequidad que ya había en el país y aumenta los niveles de pobreza entre las niñas, los niños y adolescentes, las victimas ocultas de la pandemia”, señaló Luisa Brumana, Representante de UNICEF Argentina.

 

La ubicación de la vivienda es una de las características que más incide en la desigualdad. El Registro Nacional de Barrios Populares de la Argentina indica que 4,2 millones de personas viven en estos lugares: casi el 90% no cuenta con acceso formal al agua corriente, el 98% no tiene acceso a la red cloacal, el 64% a la red eléctrica formal y el 99% no accede a la red formal de gas natural.

 

 

 

Si se considera un indicador de pobreza estructural como el de Necesidades Básicas Insatisfechas, en los barrios populares el 59% de la niñas y niños reside en viviendas con una carencia estructural. “Preocupa la combinación de elevados niveles de pobreza monetaria y estructural. Si los niños y niñas residen en viviendas inadecuadas o están hacinados, es difícil aplicar medidas de contención efectivas”, explicó Brumana.

 

Las propuesta de UNICEF llegó de la mano de Sebastian Waisgrais, especialista en Inclusión Social de la organización, quien señaló que es clave mejorar el poder adquisitivo de la Asignación Universal por Hijo (AUH). “Proponemos que siga implementándose el bono extraordinario de $3103 a los titulares de la AUH y la asignación por embarazo para todo el 2020 -dijo-. Esta medida implica que el monto total de la AUH supere la línea de indigencia”. Al mismo tiempo, en el trabajo señalan que “la protección de ingresos de los sectores más vulnerables implicó un aumento presupuestario significativo, de $514 a $650 mil millones: equivale al 2% del PIB estimado para 2020. Si se incluyen otros programas de apoyo laboral o productivo, como la Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción y los programas de créditos, se estima que las respuestas frente a la pandemia llegarían a los 3 puntos del PBI”:

 

En segundo lugar, UNICEF plantea ampliar la base de los programas de protección social, como la AUH, la Asignación por Embarazo y la Tarjeta Alimentar. “Nos preocupa que desde 2016 se vienen extendiendo los plazos para presentar los certificados de escolaridad y controles de salud para percibir la AUH. Estas prórrogas vencen en los próximos dos meses y ponen en riesgo de perder la AUH a alrededor de 500 mil niñas, niños y adolescentes”, alertó Waisgrais, quien agregó: “En 2020 la certificación de la AUH será difícil de demostrar y va a requerir nuevas prórrogas para 4 millones de niñas y niños”. El planteo de UNICEF implica que la AUH sea un “subsistema de protección de ingresos universal y no condicionado”.