Casi todos se votaron por unanimidad. Cristina Kirchner abrió el debate, enseguida se retiró, y volvió para los cierres. Hubo una falla técnica cuando presidía la santiagueña Claudia Ledesma, pero se subsanó rápido.

 

Con pantallas gigantes, reglas estrictas y un debate acotado, el Senado inauguró ayer el formato de sesiones virtuales en el Congreso, anticipándose por algunas horas a la Cámara de Diputados. Con asistencia perfecta, se aprobaron 20 de los DNU dictados por Alberto Fernández en el marco de la pandemia.

Casi todos los decretos se votaron por unanimidad. Sólo hubo algunos rechazos de sectores de la oposición a los decretos que dispusieron el cierre de fronteras y el congelamiento de los despidos.​

A pesar del susto que se generó cuando una falla en la conexión de Internet hizo caer el video y el audio por unos 10 minutos, el resto de la sesión no registró mayores contratiempos. Casi todos lo

La sesión empezó a las 14.15, apenas 15 minutos después de lo pautado. Aunque los legisladores habían empezado horas antes a loguearse para entrar al “recinto virtual” y probar el sonido. Cristina Kirchner ingresó sin barbijo, aunque mantuvo las distancias y hasta le rechazó el saludo al prosecretario parlamentario, el radical Pedro Tunessi, que le había extendido el codo.

La vicepresidenta condujo la sesión rodeada de seis pantallas gigantes y acompañada únicamente por otros cuatro legisladores que son autoridades de la Cámara: la presidenta provisional, Claudia Ledesma (Frente Cívico Santiagueño); el vicepresidente, Martín Lousteau (UCR); el vicepresidente primero, Maurice Closs (Frente de Todos, a cargo de izar la bandera); y la vicepresidenta segunda, Laura Rodríguez Machado (PRO).

Cristina estuvo presente poco más de media hora, se retiró a su despacho y volvió cuando ya había pasado la mitad de la sesión para escuchar los cierres.

 

 

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La asistencia fue perfecta. Se conectaron 71 de los 72 senadores. Solo faltó José Alperovich, quien está de licencia desde que se conoció la denuncia de violación en su contra. Una mayoría – 33 legisladores- se conectó desde dependencias oficiales de sus provincias; desde sus domicilios particulares ingresaron otros 21 y desde adentro del Congreso -4 en el recinto y el resto en sus despachos- se conectaron 17.

Los agentes del Registro Nacional de las Personas (Renaper) fueron a cada una de las localidades provinciales para hacer las pruebas biométricas: foto y huella digital de cada legislador. Recién tras ese chequeo, los senadores obtuvieron el código para entrar a la sesión remota, dar quórum y después poder votar.

Para los senadores que se conectaron desde adentro del Senado, el Renaper montó una oficina en el Salón de las Provincias.

Desde sus despachos o desde los livings de sus casas la mayoría se puso de pie para entonar el himno que dio inicio a la sesión.

Lo primero en aprobarse -por unanimidad- fueron los decretos de la presidencia del Senado que dispusieron el protocolo para sesionar en forma virtual. Fue el primer test público del sistema de votación. Duró 15 minutos y seis legisladores -que no pudieron registrar su voto en forma virtual- debieron anunciarlo a viva voz.

Luego empezó el debate formal de los DNU. Aunque el tablero siempre marcó 71 presentes conectados, por las cámaras se podía ver que algunos senadores se paraban y ausentaban por momentos.

El mayor susto ocurrió pasadas las 17, cuando se cumplían tres horas de deliberaciones y se cayó el video y el audio de la transmisión. Desde la Presidencia de la Cámara explicaron que no se cayó el sistema, sino que se cortó la conexión a internet del Senado, lo que obligo a todos los legisladores a reconectarse. La falla generó una demora de unos 10 minutos y luego se volvió a la normalidad.

“Por favor apaguen sus micrófonos” fue el reto más repetido para evitar que superposiciones. Muchos lo dejaban prendidos sin darse cuenta y hacían comentarios sin saber que se estaban escuchando.

Para mayor agilidad en el debate, no pudieron hacer cuestiones de privilegio -una práctica que a veces consume horas- y la lista de oradores llegó cerrada a la sesión. Cada bloque debió armar su propia lista que, a diferencia de las sesiones normales, no se pudo modificar. Juntos por el Cambio tenía 105 minutos para distribuirse y el Frente de Todo 150 minutos. El jefe del bloque oficialista consumió 40 de esos minutos.

El temario estuvo acotado a la aprobación de los 20 decretos de necesidad de urgencia que tuvieron dictamen -en forma remota- el mes pasado en la bicameral de Trámite Legislativo.

Entre ellos, el que impuso el aislamiento social obligatorio, el que impidió la suspensión de servicios esenciales, como agua y electricidad, el que suspendió desalojos y congeló alquileres.

La camporista Anabel Fernández Sagasti fue la primera en defenderlos. “Se dictaron con liderazgo, sensatez y rapidez”, aseguró. Al cierre, el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, criticó la falta de consulta a la oposición de parte de Alberto Fernández para definir la salida de la cuarentena. En cambio, el titular del Frente de Todos, José Mayans, calificó de “impecable” el manejo de la crisis por parte del Presidente.

Juntos por el Cambió votó en contra del que amplió los alcances de la prohibición de ingreso al territorio nacional. “Nos vamos a oponer porque lo consideramos inconstitucional. Es un exceso, porque prohíbe a los argentinos con residencia en nuestro país o en el extranjero ingresar al territorio nacional”, había adelantado Silvia Giacoppo.

El bloque opositor se dividió frente a la votación del decreto que congeló los despidos y suspensiones.

 

 

 FUENTE: Clarin