NOTICIAS

Cambio climático: inundaciones, incendios y sequías, la nueva normalidad en la Argentina y el mundo

Read Time:8 Minute, 21 Second

Los fenómenos meteorológicos vividos en distintos lugares del planeta evidencian que son parte de un tiempo complejo que amenaza con ser irreversible.

 

Las devastadoras inundaciones en Alemania, India y China, la extrema ola de calor y los graves incendios forestales en Estados Unidos y Canadá, la prolongada sequía en Brasil y la histórica bajante del río Paraná son algunos de los fenómenos meteorológicos que se registraron durante julio y que representan, según expertas y expertos, el impacto del cambio climático.

“Ante la enorme variabilidad climática, los pronósticos a largo plazo se hacen cada vez más difíciles y menos efectivos. Hoy no se puede pronosticar más allá de siete o diez días”, comentó a A24.com Sergio Jalfin.

 

 

Días atrás el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas (ONU) vaticinó que el cambio climático “alterará de forma dramática e irreversible la vida en la Tierra en los próximos 30 años”, con malnutrición, escasez de agua, éxodos y extinción de especies.

Inclusive, los expertos indicaron que los impactos devastadores sobre la naturaleza y los seres humanos se acelerarán independientemente del ritmo en que se logren reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (principalmente dióxido de carbono y metano), factor clave en el aumento de la temperatura del planeta y en las modificaciones del clima.

 

“Lo peor está por llegar”, advierten los científicos

Hace una década se estableció que limitar el calentamiento a +2 ºC respecto a la era preindustrial era un objetivo razonable, pero ahora el IPCC estima que un aumento superior a 1,5 ºC ya podría provocar “progresivamente consecuencias graves durante siglos e irreversibles en algunos casos”.

El IPCC alertó: “Lo peor está por llegar: el calentamiento afectará mucho más a la vida de nuestros hijos y nietos que a la nuestra”.

“Sinceramente no creo que la gente se dé cuenta del poco tiempo que nos queda”, dijo a A24.com la bióloga Catalina Gonda, asistente de Política Climática de laFundación Ambiente y Recursos Naturales(FARN).

Según Gonda, todos los fenómenos y eventos meteorológicos importantes vividos en las últimas semanas se vieron afectados “en mayor o menor medida por el cambio climático” y no ocurren porque sí.

“Hay estudios que determinan que la ola de calor extrema que afectó a América del Norte no hubiera sido posible sin los efectos del cambio climático. Esto es parte de una nueva realidad, y cuanto mayores sean las emisiones de gases de efecto invernadero, más aumentará la temperatura y más frecuentes e intensos serán los eventos extremos. Y habrá más”, advirtió Gonda.

La revista Nature publicó el 14 de julio último un artículo que afirmó que la Amazonía brasileña está emitiendo más carbono del que captura. La región sudeste, agregó, “pasó de ser un sumidero de carbono a una fuente de emisión” entre 2010 y 2018, todo debido a los enormes incendios registrados en los últimos años.

La Amazonía, de ser el pulmón verde a una fuente de contaminación

Así, la Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, pasó de equilibrar el ciclo global del carbono a padecer las dinámicas climáticas generadas, en este caso, por la tala y incendios de bosques para dar paso a la agroindustria y, en particular, a las pasturas para el ganado.

Luciana Gatti, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil y autora principal del estudio, consideró que se trata de “un mensaje horrible” para el futuro.

Brasil lidera la deforestación de bosques en Sudamérica, seguido por Paraguay, que entre 2001 y 2019 eliminó seis millones de hectáreas, según el sistema satelital Global Forest Watch (GFW).

“América del Sur es una región muy vulnerable al impacto climático. No es homogénea y varía según las regiones, pero es de las más desiguales del mundo y las consecuencias del cambio climático solamente profundizan esas desigualdades existentes”, destacó Gonda.

Argentina frente al cambio climático

En Argentina, según un reporte de la organización ecologista Greenpeace, durante 2020 y pese a las medidas restrictivas de circulación dispuestas ante la pandemia de coronavirus, la pérdida de bosques nativos en el norte del país fue de 114.716 hectáreas.

“Las emisiones generadas por la deforestación en Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco fueron de 20 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que equivale aproximadamente a 4,5 millones de vehículos en circulación durante un año”, expresó el informe.

Además de la sanitaria, provocada por el Covid-19, Argentina enfrenta una emergencia climática y de biodiversidad. “Más deforestación significa más cambio climático, más inundaciones, más desalojos de comunidades campesinas e indígenas, más desaparición de especies en peligro de extinción y más enfermedades”, dijo Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

La histórica bajante del Paraná

El viceministro de Medio Ambiente nacional, Sergio Federovisky, consideró que “la deforestación en masa”, por ejemplo, es una de las principales causantes de la histórica bajante del río Paraná en toda su extensión, un hecho que es “técnicamente un desastre”.

La bajante del Paraná es “típicamente un problema ambiental multicausal en el que intervienen varias cosas que confluyen para generar lo que técnicamente se denomina un desastre”, declaró a Radio Con Vos y Futurock.

El funcionario dijo que hay, por supuesto, “un detonador que es la situación climática, pero nada de lo que está pasando pasaría solo por eso”, y aclaró que “la cuestión climática es una sequía muy pronunciada de este año y el año anterior en la cuenca alta del río Paraná, en Brasil principalmente en el Mato Grosso y en las adyacencias del Amazonas”.

Federovisky explicó que una de las características que señalan desde hace tiempo los científicos como la consecuencia más “visible, anunciada y dramática” del calentamiento global es lo que se llama la agudización de los extremos y esta bajante histórica, “esta sequía tremenda afectada por todas las influencias que nombrar es la aparición de un efecto extremo”.

“La mala noticia es que esto que históricamente se considera un evento casual que ocurriera cada un siglo y medio, es muy posible que se repita más asiduamente producto del calentamiento global”, agregó.

Un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señaló, además, que en el país “se está dando una situación de déficit de lluvias, tanto que “las provincias del Litoral y centro-norte argentino también registran precipitaciones por debajo de lo normal desde mediados del 2020, lo que agrava aún más el problema. El déficit no es solo a nivel hidrológico -ríos- sino que el suelo también sufre de escasez de agua”, resaltó.

Argentina, opinó Gonda, tiene que “mitigar drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero” para que la situación climática no se siga agravando, pero también “llevar adelante políticas de adaptación para minimizar los efectos del cambio climático, priorizando las regiones y poblaciones más vulnerables”.

La responsabilidad de Argentina en la emisión de gases invernadero

“En lo que respecta a la mitigación, reducir las emisiones de todos los sectores de la actividad económica. Se escucha y dice que la Argentina representa menos del 1% de los gases de efecto invernadero que se desprenden a la atmósfera, que no tiene tanta responsabilidad, que no fue de los que más contribuyó, etc. Pero lo cierto es que ocupa el puesto 22 de las naciones con más emisiones y que éstas fueron aumentando. Es el cuarto país de la región. No es menor la contribución de la Argentina al problema”, agregó la bióloga de FARN.

Para eso, indicó que la Argentina debe ir hacia una transición energética: abandonar el uso de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón para transicionar hacia las energías renovables, “donde tiene una capacidad enorme”, evaluó Gonda.

También consideró clave aplicar un cambio de paradigma frente al modelo actual de agricultura a gran escala e industrial para reemplazarlo por la agroecología. “No solo ese sector contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que está asociados a un montón de otras problemáticas ambientales. Es importante que esa transición se haga teniendo en cuenta la dimensión de la biodiversidad”, analizó.

La COP26 como esperanza de acuerdo y reacción

Los expertos locales e internacionales aguardan en pocos meses el resultado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se llevará a cabo en noviembre en Glasgow, Escocia.

Los debates se darán allí con el preocupante telón de fondo de la advertencia internacional acerca de que el mundo está peligrosamente cerca de superar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 ºC.

Sin embargo, incluso llegando a la marca de 1,5 ºC, “las condiciones de vida cambiarán, superando la capacidad de algunos organismos a adaptarse”, según el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

El documento citó como ejemplo la desaparición de los arrecifes de coral, de los que depende la vida de unas 500 millones de personas, y también de los casquetes de hielo en los polos Norte y Sur.

La región del Ártico, indicaron, se calienta tres veces más rápido que la media mundial, por lo que podría desaparecer erradicando el modo de vida de los pueblos de la zona.

Si finalmente el mundo supera la marca de 2 ºC es probable que hasta 80 millones de personas más que en la actualidad sufrirán hambre en 2050 y 130 millones podrían caer en la pobreza extrema en la próxima década.

“Todo esto no es novedad ni algo que surgió en las últimas semanas. Sucede hace décadas y nos dice que estamos evidenciando el cambio climático, que no es cosa del futuro sino que ya está acá”, expresó Gonda.

Y agregó: “Quizá lo más impactante de estos últimos eventos, como la ola de calor extrema en Estados unidos y Canadá, las inundaciones en Alemania y en China, es que todo ocurre en países desarrollados y que uno pensaría que están más preparados para afrontar este tipo de situaciones, pero claramente no lo están. Esto ya superó los pronósticos más extremos de la ciencia”.

Fuente: A24

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous post Berni volvió a pedir el uso de pistolas Taser: Chano “está vivo de suerte”
Next post Delfina Pignatiello se quedó sin final en su debut en los Juegos Olímpicos Tokio 2020